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Plata y oro para el vino

Admin | 02 Julio, 2010 11:14

Carlos D. Pallarols, el orfebre del vino

Artista consagrado, séptima generación que lleva orgulloso el apellido. Descubrió la conexión entre las artes del vino y la orfebrería. Este artesando de la plata acaba de presentar Argentum, su obra para disfrutar del vino

Conversar con el artista Carlos Daniel Pallarols es un placer: todo el tiempo transmite la pasión por su trabajo y por la necesidad de seguir aprendiendo. Séptima generación de orfebres consagrados cuyo origen se traslada al siglo XVIII en Barcelona, este artista de la plata hace tiempo que ganó su lugar con obras que forman parte de colecciones privadas y del patrimonio cultural argentino.

Este hombre apasionado superó hace algún tiempo los 40 años, pero cuando relata su historia te das cuenta que a pesar de ser joven su experiencia es inmensa: comenzó en este oficio hace 30 años en el taller de su padre.

Su creación más imporante es la que luce la Catedral de la Ciudad de Buenos Aires. Estuvo un año y medio para concretar su obra: los revestimientos de plata del altar y del ambón. El friso mide 3 mts. y sus laterales 1,30 mt.. La altura alcanza los 70 cms. Para este trabajo utilizó plata 925, la aleación de mayor título.

La nueva (vieja) pasión por el vino

Pallarols estuvo conectado al vino desde siempre, pero de manera inconsciente. Y eso tuvo que ver con la similitud de las dos artes (la del enólogo y el orfebre) a la hora de producir una obra. En su taller de San Telmo luce orgulloso un plato en el que resalta la figura de Baco y que realizó cuando tenía... 13 años.

Sin embargo, durante estas 3 décadas el vino como disfrute no estaba en su mente. El hecho "milagroso" ocurrió cuando realizó una exposición en el Hyatt y se encontró con el sommelier Marcelo Rebolé que insistentemente le ofrecía los 5000 caldos de la cava y Carlos Pallarols esquivaba el convite. Tal vez por cansancio, finalmente aceptó la invitación y su conexión con el vino cambió para siempre.

Comenzó a indagar en este disfrute y finalmente decidió tener su propia copa de cata de plata. Siguió trabajando, probando, ensayando y ahora los resultados están a la vista en Argentum, la colección dedicada al vino que incluye varios accesorios, entre los que destaca una exquisita frapera de plata. En una cata comparativa con copas de vidrio llegamos a la conclusión que las realizadas en plata le sacan ventaja en reuniones compartidas con seres queridos. Las sensaciones son muy placenteras y el material ayuda a conservar la temperatura.

Sin lugar a dudas, Carlos D. Pallarols seguirá investigando, urgando, disfrutando. Veremos con qué nos sorprende la próxima vez este orfebre del vino.


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